Si te gastas todos tus ahorros en buena comida y bebida, concibes la gastronomía como una experiencia cultural, te adaptas a nuevos gustos y no tienes manías culinarias y disfrutas tanto en un restaurante de estrella Michelin como en ese bar de barrio tan popular del que todo el mundo habla… Enhorabuena, eres un foodie. Y si estás por este fantástico blog de viajes, eso es porque además de comer bien, te apasiona viajar. La unión de estos dos campos da como resultado los viajes gastronómicos, el mejor plan de ocio para las foodies. Una escapada de fin de semana es más que suficiente para adentrarnos a la gastronomía de nuestros países vecinos, así pues querido foodie, te recomendamos que aproveches Waynabox para conocer estos destinos desde el plato:

Lyon

Es la ciudad natal del célebre chef Paul Bocuse y aunque no sea tu primer destino en mente, sí deberá serlo si eres un auténtico foodie. Cuenta con una amplia variedad de locales de gastronomía típica, llamados bouchons, donde podrás disfrutar de delicias como la andouilletes, las quenelles o su tradicional sopa de cebolla. Y de postre, no te pierdas su famosa Tarte Aux Pralines, una increíble tarda de praline (no confundir con el praliné), que es una almendra azucarada y tostada deliciosamente golosa. ¡Para chuparse los dedos!

Roma

La gastronomía italiana, con todos sus matices de la mediterránea, es una de las más apetitosas. Es el hogar de la auténtica pasta, pizza y risotto, y es que tras degustarlos en alguna de sus trattorias ya no serás capaz de cocinarlos de nuevo en casa. Cada región de Italia tiene sus platos típicos y lo realmente típico de la cucine romana es el suppli alla romana (una croqueta rellena de arroz cocido, tomate, carne y queso mozzarella); los auténticos spaghetti alla carbonarasin nata; los penne all’arrabbiata, con una salsa picante de tomate, ajo y guindilla; o los spaghetti cacio e pepe. Para los amantes de la carne, imperdible la Porchetta di Aracia, carne de cerdo aromatizada, o la saltimboca a la romana, unos rollitos de ternera, prosciuto y salvia. ¡Ah! Y no nos olvidemos de los helados de Giolitti.

Lisboa y Oporto

No hace falta conocer mucho la cultura portuguesa para saber que es tierra de uno de los vinos más dulces y ricos del planeta (el vino de porto) y de los deliciosos Pastéis de Belém, esas ricas tartaletas de nata y/o crema. Pero los auténticos foodies no pueden perderse otros platos típicos de la gastronomía portuguesa, como el archifamoso bacalhau à brás, un sofrito de bacalao (pescado estrella de Portugal) desmenuzado con cebolla, patata y perejil. Del bacalao también salen los pastéis de bacalhau, que vienen a ser croquetas de bacalo de toda la vida pero que en el país luso saben aún mejor. Imprescindible la francesinha, una reinvención de la croque monsieur francesa: un sandwich relleno de carne, gratinado y bañado con salsa. Para los amantes de la carne, no olvidéis el cozido à portuguesa, las alheira de mirandela -embutidos ahumados- o el arroz de pato. ¡Ah! Y dejad hueco para los quesos -como el Queijo da Serra– y los dulces -como los ovos moles-. ¡Esto es un no parar!

Marsella

A veces no hace falta ir en busca de peripecias culinarias para deleitar al paladar, y eso es justo lo que ocurre en esta ciudad costera francesa. Autenticidad y simplicidad es lo que la caracteriza, con claros matices a la gastronomía mediterránea. El aceite de oliva es la base de todos sus platos, que huyen de las pesadas salsas y ostentosos guisos. Comenzad con un pastis, un aperitivo típico con toques anisados, y proseguid con su característico manjar. La bouillabaisse es como la paella para los valencianos: una seña de identidad. Es una sopa de pescados del Mediterráneo que se cuecen enteros con patata y tomate. Cuanta más variedad de pescados, mejor: rape, salmonete, congrio… y también cigalas, mejillones, langosta… Y para ampliar nuestro conocimiento, no dejéis de probar el poupeton, un soufflé de pescados que tradicionalmente se elabora con las sobras de la bouillabaisse; la oursinade, una crema de erizo de mar muy suculenta; los típicos pieds et paces, que vienen a ser como unos callos; o las anchoïade, que es una conserva de anchoas en sal, vinagre, ajo y aceite de oliva.

Bruselas

¡Bienvenidos al país de la cerveza y del chocolate! Bélgica es el país con más variedad de cerveza y degustarlas todas ya es un auténtico reto para el foodie -y para su hígado-, que deberá ir a la cervecería Delirium, que con más de 2000 variedades cumple el récord mundial. Lo mismo con el chocolate, pues aunque el auténtico origen del chocolate se ubica en Turín, fueron los belgas quien perfeccionaron el arte de este dulce de cacao. Si eres chocoadicto, no te pierdas Pierre Marcolini, considerada la mejor chocolatería del mundo. Pero no solo se vive de chocolate y cerveza, así que tampoco podéis perderos los moules et fries, un característico plato de mejillones al vapor y patatas fritas; el Hutsepot Poffertjes, un estofado típico con verduras, patata y carnes variadas; y el waterzooï, un guiso de pescados variados hervidos con patata y nata.

Si ya se te ha hecho la boca agua, no esperes más y planea tu viaje sorpresa con Waynabox.

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  1. […] hemos dejado claro en alguna otra ocasión, compartiendo los desayunos más deliciosos del mundo o nuestros viajes foodies favoritos. Por eso no podíamos pasar por alto el Día Mundial de la Tarta y aprovechar para resaltar las […]

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