Actualizado el 5 de octubre de 2026 con las condiciones vigentes del bono regalo.
Regalar un viaje sorpresa es sencillo de comprar y algo menos sencillo de entender. Las dudas que nos llegan casi nunca son sobre el precio: son sobre el bono. Cuánto dura, quién elige las fechas, qué ocurre si el viaje que eligen cuesta menos, si se puede pedir factura. Esta página responde a todas, con las condiciones reales.
Qué recibe la persona a la que se lo regalas
No recibe un destino. Recibe un bono con un importe y un código, y con él la posibilidad de elegir cuándo viajar.
El destino no lo elige nadie: se revela 48 horas antes de la salida, junto con los billetes de avión y los datos del alojamiento. Hasta ese momento sabe las fechas, el aeropuerto del que sale y poco más. Trabajamos con más de 50 destinos posibles, en Europa y en la cuenca del Mediterráneo.
Lo que sí incluye el bono, desde 125 euros por persona, es el viaje completo: vuelo de ida y vuelta y alojamiento. No es un descuento ni un vale a cuenta.
Los tres pasos, en orden
1. Compras el bono. Eliges el importe en la página de regalar un viaje según cuántas personas viajarán y cuántos días. Puedes calcularlo con un viaje concreto en mente o simplemente poner un importe.
2. Lo entregas. Con la compra recibes un código, en PDF o dentro de una caja física, según el formato que elijas. El PDF se puede reenviar o imprimir; la caja se entrega en mano, que es lo que suele funcionar mejor cuando el regalo se abre delante de gente.
3. Lo canjea. La persona entra en la web, introduce el código en el apartado de canjeo, elige fechas y aeropuerto de salida y completa la reserva. A partir de ahí espera. El destino llega 48 horas antes.
El punto tres es el que más tranquiliza a quien regala: no hace falta coordinar agendas antes de comprar. Compras primero y las fechas se deciden después.
El bono dura dos años, y se puede renovar
El bono tiene dos años de validez desde la compra. Y si esos dos años se acaban sin haber viajado, se puede contactar con nosotros durante el último mes de validez para renovarlo un año más. Esto se puede hacer de forma indefinida, año tras año, sin ningún coste.
Lo decimos con claridad porque es la diferencia más relevante frente a la mayoría de los bonos regalo del mercado, que caducan en doce meses y se pierden. Aquí el regalo no tiene fecha de caducidad efectiva mientras la persona quiera conservarlo. Eso cambia cómo se vive el regalo: no se convierte en una tarea pendiente con cuenta atrás.
Y se nota: según nuestros datos, el 98 % de los bonos que se regalan acaban canjeándose.
En la práctica significa que puedes regalar un viaje a alguien que está a punto de cambiar de trabajo, que acaba de tener un hijo o que no tiene ni idea de cuándo va a poder escaparse, y el regalo le sigue esperando.
Si sobra saldo, no se pierde
Es la segunda pregunta más habitual y la respuesta es buena: si el viaje que eligen cuesta menos que el importe del bono, la diferencia se convierte automáticamente en un nuevo bono a su nombre.
No hay que reclamarlo ni pedirlo: se genera solo. Si sobran 20 euros, quedan 20 euros para usar en otra aventura, y ese segundo bono funciona igual que el primero.
Esto también resuelve el problema de calcular mal el importe. Si te pasas, no has regalado dinero de más a una empresa: has regalado un viaje y algo para el siguiente.
El bono es más flexible de lo que parece
Aunque el bono venga con una preconfiguración inicial —tantos viajeros, tantos días—, no es una camisa de fuerza. Se puede usar para otra de nuestras experiencias: si la que eligen cuesta más, se paga la diferencia; si cuesta menos, se genera el nuevo bono con el valor restante.
Del mismo modo, al canjear se pueden añadir viajeros o días extra pagando el suplemento correspondiente. Así que si regalas un viaje para dos y acaban queriendo ir cuatro, no hace falta empezar de cero.
Sobre los extras conviene ser precisos: siempre es posible canjear el bono sin pagar nada más. Lo que sí ocurre es que algunas fechas de alta demanda llevan suplemento, y reservar con antelación es la mejor forma de evitarlo. Todo el calendario está disponible para elegir.
Los casos raros que nos preguntáis siempre
No le gusta el destino que le ha salido. Una vez revelado, el destino no se cambia. Es la regla del juego y es lo que hace que el viaje cueste lo que cuesta. Si esa incertidumbre es un problema para la persona a la que quieres regalar, este no es su regalo, y más abajo lo desarrollamos.
Quieren viajar dos personas. Es el caso más frecuente. Se compra el bono por el importe de dos viajeros y se reserva para dos. No hay que comprar dos bonos por separado.
Lo regala una empresa. Emitimos factura sin problema, también a empresas de fuera de España. Trabajamos exclusivamente en euros, así que si la empresa opera en otra divisa el importe se fija en euros.
Quieren cambiar las fechas después de reservar. Aquí aplican las condiciones de la reserva concreta, porque hay vuelos ya emitidos. Conviene preguntarnos antes de reservar si se prevé que las fechas puedan moverse.
Tienen requisitos médicos o de movilidad. Contáctanos antes de comprar. Hay destinos y alojamientos que pueden no ser adecuados, y como el destino no se elige, no podemos garantizar condiciones concretas de accesibilidad.
Cuándo te vamos a decir que no lo regales
Preferimos perder una venta que colocar un regalo que acabe en un cajón. Un viaje sorpresa no encaja en tres situaciones.
Cuando la persona necesita saber el destino con antelación. Por trabajo, por gestionar un visado, por cuidar de alguien, o simplemente porque la incertidumbre le genera más ansiedad que ilusión. No todo el mundo disfruta no sabiendo, y eso no tiene arreglo con un buen alojamiento.
Cuando no puede ser flexible con las fechas. El margen para elegir es amplio, pero hace falta poder mover un fin de semana. Si su calendario está cerrado a seis meses vista, el bono va a durar más de lo que te gustaría.
Cuando lo que busca es un destino concreto. Si lleva años queriendo ir a Roma, regálale Roma. Un viaje sorpresa es para quien quiere viajar sin más, no para quien ya sabe adónde.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta regalar un viaje sorpresa?
Desde 125 euros por persona, con vuelo de ida y vuelta y alojamiento incluidos. El precio final depende del aeropuerto de salida, las fechas y el número de viajeros.
¿Cuánto dura el bono regalo?
Dos años desde la compra. Durante el último mes de validez se puede renovar un año más, de forma indefinida y sin coste.
¿En qué formato se entrega el bono?
Se recibe un código, en PDF o dentro de una caja física. El código se introduce en el apartado de canjeo de la web.
¿Quién elige las fechas del viaje?
La persona que recibe el regalo, cuando canjea el bono. No hace falta decidirlas al comprar.
¿Con cuánta antelación se conoce el destino?
48 horas antes de la salida, junto con los billetes y los datos del alojamiento.
¿A qué destinos se puede viajar?
Hay más de 50 destinos posibles, en Europa y en la cuenca del Mediterráneo. El destino concreto no se elige.
¿Qué pasa si el viaje que eligen cuesta menos que el bono?
La diferencia se convierte automáticamente en un nuevo bono con el importe restante, con las mismas condiciones.
¿Se puede usar el bono para otra experiencia distinta de la configurada?
Sí. Si cuesta más, se paga la diferencia; si cuesta menos, se genera un nuevo bono con el valor restante.
¿Se puede cambiar el destino una vez revelado?
No. El destino es definitivo desde el momento en que se comunica.
¿Se puede pedir factura si lo regala una empresa?
Sí, emitimos factura a empresas, también extranjeras. Facturamos en euros.
Si te encaja, el bono se compra aquí: regalar un viaje sorpresa. Y si después de leer esto crees que a tu persona no le va la incertidumbre, nos parece una conclusión perfectamente razonable.






